Apuntes sobre la legalización del consumo y cultivo de cannabis

 

Imagen tomada de: Tecnológico de Monterrey

Autor: Mauricio Molina Rosado. Revista "Justicia en Yucatán" número 64, octubre-diciembre de 2020.

Un paso histórico para uno de los países más golpeados por el narcotráfico se dio este jueves 19 de noviembre en el Senado de la República con la aprobación de la legislación en materia del autocultivo, industrialización y venta de la marihuana bajo la supervisión federal. Esta propuesta prevé la evolución paulatina de lo que la Ley de Regularización de la Cannabis dispondrá, por lo que fue turnada a los diputados para revisarla y discutir lo conducente. Por el momento la información que se tiene es que esta ley contemplaría involucrar al campo con la integración vertical de comunidades campesinas e indígenas. Un 40% de las licencias van a ser destinadas a comunidades indígenas y cultivadoras, ¿por qué?, porque los grupos criminales abusan de muchas de estas comunidades y a veces los obligan a sembrar y cultivar en condiciones de esclavitud, por lo que al otorgarles aquella licencia de la que hablamos serán directamente beneficiados no solo en lo económico sino también con lo relativo a la seguridad de sus espacios, tanto de vivienda como de trabajo.

Hablando del uso recreativo, la Ley prevé disposiciones acerca de las medidas necesarias que deberá tomar quien la consuma, con el fin de impedir que el humo o los derivados del consumo afecten a personas ajenas al mismo.

Por otra parte, si algún ciudadano decidiera abrir un negocio/bar para consumo de la marihuana (como los que hay en Ámsterdam, Holanda de manera legal), esta Ley dispone que el establecimiento deberá tener una distancia mínima de 500 metros entre el inmueble y las construcciones aledañas con la finalidad de no perturbar el medio ambiente ni a la comunidad en la que dicho negocio sea asentado. Relacionado con lo anterior, se establecerán medidas para aquellas personas que sin permiso expedido por autoridad competente venda o produzca marihuana, o bien teniendo el permiso, utilice para la siembra, cultivo y producción químicos y otras sustancias nocivas para la salud; también, habrán multas para quien decida vender productos alterados o combinados con marihuana (ejemplos: comida, cremas, etc).

Sin duda alguna, esta Ley tiene pies y cabeza, con una estructura que fue desarrollada por medio de una amplia investigación; sin embargo, y por la naturaleza de que se trata, las preguntas abundan, ¿qué tan difícil va a ser conseguir todos estos permisos o licencias?, ¿quién va a poder acceder a ellos?, ¿quién podrá cultivar/plantar este producto?, ¿quién podrá vender o lucrar con este producto?, claramente, éstos cuestionamientos surgen a partir de que esta industria sin duda alguna es de las más lucrativas en el mundo, y que su existencia también ha tenido consecuencias inimaginables para el sector de salud y seguridad de todos los países involucrados.

La existencia de esta norma y las pautas que marca para la creación de lugares donde se consuma y se venda de manera regulada este producto puede reducir, si no es que eliminar, la mayor parte de los problemas que su ilegalidad acarrea; un ejemplo de lo que se expone es la eliminación de las redes de venta ilegal de alcohol en Nueva York en los años veinte, al legalizarla, paulatinamente se acabó con la mafia, entonces si se hiciera lo mismo con la regularización de la venta y consumo de marihuana es posible que poco a poco empiecen a cesar los inconvenientes relacionados a quienes la distribuyen de forma ilegal, es decir, parte de la industria del narcotráfico.

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